miércoles 9 de septiembre de 2009

El Globito

ESO ES LO QUE HAY

Considerando el conjunto de los resultados de la selección Colombia de fútbol, durante y antes de las actuales eliminatorias al Mundial de futbol del 2010, no estoy seguro de que lo mejor que nos pueda pasar sea ir a Sur África. Intuyo que nuestro papel, así como estamos, no sería el mejor, aunque para algunos jugadores (directivos y periodistas) resulte una ilusión por cumplir.

Incluso aceptando que, eventualmente, para el fortalecimiento de la cultura futbolística nacional quizá sea bueno que Colombia clasifique, ese no es el punto en el que nos queremos detener.

En principio consideremos que desde mucho antes de la dirección técnica de Reinaldo Rueda y Jorge Luis Pinto, nuestro equipo ha sido irregular, frágil y sin identidad. Aspectos que no han mejorado bajo la dirección de Eduardo Lara.

Al respecto, mi percepción es que el recurso humano que tenemos es de buen biotipo y una dotación técnica reconocida por los críticos en el continente. Buen recurso que no siempre coincide con los jugadores que militan en el exterior, como lo podemos comprobar con los locales Jackson Martínez, Giovanni Moreno o Teofilo Gutiérrez, entre otros que militan en el rentado nacional, que no han sido llamados pero sabemos que serian igual o más capaces de los que ahora están.

Incluso me atrevería a pensar que militar en el exterior podría ser, en nuestro caso, una situación negativa, tal como lo muestra el comportamiento de Guarín, Amaranto o Córdoba, que viniendo de equipos reconocidos mundialmente, en la selección no dieron la talla. Pero ese tampoco es el punto.

El punto es que nos podemos quedar culpando a Lara porque no es paisa (como lo hace Wbeimar Muñoz desde Medellín), a Teofilo porque se hizo expulsar, o al frío de Montevideo porque nosotros somos tropicales; mientras pasamos por alto que nuestro problema es estructural: nuestra fatal cultura futbolística, la misma que está generando una mentalidad perdedora y, en algunos casos, problemas de fundamentación en nuestros jugadores.

Ahora bien, un aspecto como la “cultura futbolística”, que pudiera resultar general, etéreo y sin solución concreta, sin embargo tiene formas precisas de abordarse.

Creo que el proceso de Lara ha sido bueno para la coyuntura, después de la amarga experiencia de J. L. Pinto, que como persona cada día deja mucho que desear.

Lo bueno de Lara, considerando el panorama que dejo Pintó, ha sido el ambiente afectivo y solidario que ha sabido generar entre un grupo de jugadores a los que conoce desde la pubertad, en su mayoría. Sin ese factor, cualquier otro técnico habría hecho menos que Lara, incluso el ‘Bolillo’ que un momento quisieron imponernos, y que hace bien en lanzar hoy su candidatura al Congreso de la República (aunque eso de CONGRESISTA “BOLILLO”, suena horrible; pero bueno, nos acostumbraremos).

Agradeciéndole a Lara su don de gente y aporte al manejo del grupo, sin embargo ese ambiente de camaradería puede, más bien, ocultarnos los problemas fundamentales.

La "cultura futbolística" se construye con una propuesta estructural, cuya primera demanda es evitar el facilismo de culpar al último eslabón de la cadena: el futbolista. Considerarlo así, es no entender el problema.

Al hablar de propuesta estructural, incluimos el respeto a los derechos de los jugadores, que desde que en sus equipos se les trata como esclavos aprenden a sentirse ciudadanos de segunda, parte de la diversión de otros pero indignos para si mismos. Y así, chiquitos y acostumbrados al irrespeto, salen a las canchas a divertirnos y a que se les acuse de perder los partidos, como en los circos romanos.

Al hablar de propuesta estructural, incluimos la democratización de los clubes; incluimos la profesionalización de los técnicos, que deberían tener Diploma para acceder al fútbol profesional; incluimos a los directivos y sus procesos de selección, hoy atados a intereses económicos y amiguismos; incluimos la dignificación del arbitraje, cuyos integrantes se ganan una miseria, mientras son los guardianes de una bomba de tiempo en los estadios.

¿Y todavía esperan un recurso humano calificado en el mundo del fútbol?; ¿todavía esperan que los hinchas sean personas educadas y respetuosas?....

Pídanos eso, y hasta resultados, pero cuando abandonemos la idea de que el fútbol es un negocito familiar, de mafias o mercado de escalvos. Hasta ese momento, evítense las explicaciones los sermones y los golpes de pecho.


Pedro Gambetta

Arquitecto

pedro_gambetta@yahoo.es / futbolvibrante.blogspot.com

Bogotá D.C., Colombia, septiembre 9 de 2009.