HERNANDEZ BONNET, IN MEMORIAN
Yo todavía no entiendo como hace Javier Hernández Bonnet para acumular en su mente de adulto mayor (bueno, ya casi, ¿no?; lo que pasa es que el tinte confunde), los más mínimos detalles de una conversación, seguramente memorable, que tuvo hace 30 años con el técnico de la Selección Antioquia, o los puntos y comas de un artículo que leyó en la pagina 32 de una revista deportiva de Manizales, en su edición número 5 de febrero de 1968...
De pronto, en medio de la transmisión de un partido de Copa Libertadores, nos sorprende con una perla del tipo: “cómo dijo Neesken en el mundial de fútbol de 1974, en medio de una discusión con su hermano, con quien compartía alcoba….”
Y uno suspirar. Y en medio de la consternación, sólo alcanza a exclamar: “¡uaahoooo…que meemooooooooooriiiaaaaaa…!!”.
La próxima vez que sentencie uno de esos extraordinarios apuntes, yo si le agradecería a Hernández un pie de página, un asterisco aclaratorio, en fin, alguna pista que fundamente sus aseveraciones.
Sobre todo, sería bueno que la minuciosa remembranza fuera pertinente, es decir, que no nos traiga a colación, en medio de un partido Pereira- Bucaramanga, una zancadilla en mitad de cancha sucedida en medio de la segunda ronda de la Copa Africana de naciones de 1903, todo a propósito de un mal saque de banda de Sherman Cárdenas o porque al “Peinadito” Ospína se le dio por escupir en el piso…
Podría ser útil, pero no lo tenemos claro, por ahora. O mejor: tenemos que hacer un esfuerzo muy grande para establecer el puente, y requerimos (que pena) una piadosa asesoría. ¿Si Javier?.
En todos los casos, siempre preferiremos la retentiva setentera, corta y selectiva, de Martín de Francisco, que nunca sale del triangulo de Richi Rey, el Deportivo Cali del “Tigre” Benítez, y Gregor Lato, el goleador polaco. Un poco simplón, pero uno lo entiende.
Yo todavía no entiendo como hace Javier Hernández Bonnet para acumular en su mente de adulto mayor (bueno, ya casi, ¿no?; lo que pasa es que el tinte confunde), los más mínimos detalles de una conversación, seguramente memorable, que tuvo hace 30 años con el técnico de la Selección Antioquia, o los puntos y comas de un artículo que leyó en la pagina 32 de una revista deportiva de Manizales, en su edición número 5 de febrero de 1968...
De pronto, en medio de la transmisión de un partido de Copa Libertadores, nos sorprende con una perla del tipo: “cómo dijo Neesken en el mundial de fútbol de 1974, en medio de una discusión con su hermano, con quien compartía alcoba….”
Y uno suspirar. Y en medio de la consternación, sólo alcanza a exclamar: “¡uaahoooo…que meemooooooooooriiiaaaaaa…!!”.
La próxima vez que sentencie uno de esos extraordinarios apuntes, yo si le agradecería a Hernández un pie de página, un asterisco aclaratorio, en fin, alguna pista que fundamente sus aseveraciones.
Sobre todo, sería bueno que la minuciosa remembranza fuera pertinente, es decir, que no nos traiga a colación, en medio de un partido Pereira- Bucaramanga, una zancadilla en mitad de cancha sucedida en medio de la segunda ronda de la Copa Africana de naciones de 1903, todo a propósito de un mal saque de banda de Sherman Cárdenas o porque al “Peinadito” Ospína se le dio por escupir en el piso…
Podría ser útil, pero no lo tenemos claro, por ahora. O mejor: tenemos que hacer un esfuerzo muy grande para establecer el puente, y requerimos (que pena) una piadosa asesoría. ¿Si Javier?.
En todos los casos, siempre preferiremos la retentiva setentera, corta y selectiva, de Martín de Francisco, que nunca sale del triangulo de Richi Rey, el Deportivo Cali del “Tigre” Benítez, y Gregor Lato, el goleador polaco. Un poco simplón, pero uno lo entiende.
Arq. Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es
