sábado 13 de septiembre de 2008

Un amigo me ha escrito la siguiente nota: 

Hombre, Pedro, no fregués, la opinion de Néider es importante porque, seguramente, está más datiado que los demás mortales. Me parece una opinión constructiva. De pronto sirve para abrirle las entenderas a Pinto a quien ya tenemos crucificado. Néider, gran jugador, debe conocer la letra menuda que le cuentan sus colegas de cortos. Y ha dicho en do de pecho lo que los jugadores piensan en su intimidad, acosados por Pel  "preofe". Además, leí primero a Néider en El Colombiano. Luego vino la nota de televisión. Los hinchas somos la locura furiosa. Algún vez escribí sobre esta fauna de la que formo parte desde que me descononozco. Ahí va el ladrillo.

Y le he contestado:

 Entiendo la precariedad de las emociones que están en juego en el fútbol, y en el deporte en general. Quizá es por eso que tanto nos gusta.

Sin embargo, aún entre la irracionalidad que supone hacer parte de esa horda tribal, es posible (y necesario) enaltecer los altos valores implicados en una cultura del cuerpo, para promover también un margen de lealtad entre quienes viven de él.

Y eso es lo que no ha hecho Javier Hernandez con Pinto, desde la Copa América. E insisto en que, por mi parte, nunca he compartido la nominación de Pinto como seleccionador. Luego no soy su defensor.    

Naider, como otros muchos jugadores colombianos, puede conocer 'la letra menuda', pero de eso no se trata. Su entrevista en El Colombiano o cualquier otro medio es un referente marginal al problema, pues Neider no es el llamado a ser consultado a opinar acerca de la coyuntura. 

Y muy mal que Hernandez le haga eco sólo a esas declaraciones, sin consultar a nadie más acerca de un problema de la magnitud de la selección Colombia. Esa es la mala leche y la actitud ruin que me molesta.

Un abrazo.

PG