miércoles 20 de febrero de 2008

El_Globito / Columna

FÚTBOL ESTÁTICO, FÚTBOL DINÁMICO

En reciente triunfo 4-1 de Independiente contra Tigres, en el fútbol argentino, el comentarista señaló que “no su puede hablar de táctica sin nombres propios”, aludiendo a esa manía de comentaristas y técnicos de especular interminablemente con los esquemas del fútbol (4-4-2, 4-3-3, 4-3-2-1, 3-5-2, 3,4,2,1...etc.) para comprender o abordar un partido.
“Puro verso”, decía, dando a entender que son los jugadores (los verdaderos artistas) y no los esuemas los que se encargan de darle forma en la cancha a la realidad del juego.

En el comentario hay un debate futbolístico muy antiguo, y sin salida: ¿debe interpretar el esquema a los jugadores, o son los jugadores quienes deben interpretar el sistema?...

Pues ni lo uno ni lo otro. Primero, porque un técnico no puede prescindir totalmente de su vocación y educación futbolística, a la cual intenta que sus jugadores se adecuen. Y segundo, porque un esquema debe ser tan flexible que los jugadores no sientan su cumplimiento como una perdida de identidad o un pesada obligación; sino, muy al contrario, deben sentir que el esquema los interpreta plenamente en sus capacidades, e, incluso, les muestra capacidades técnicas que no sabían que tenían, mejorando así la capacidad de divertirse, que es de lo que se trata el fútbol.

El esquema es un ex ante del juego, por tanto corre los mismos riegos de la planeación empresarial o gubernamental, que son un cálculo, un supuesto, una probabilidad, en fin, una ficción.

Frente a esa única manera hipotética e infructuosa que tenemos de apropiarnos de la realidad, Heisenberg formuló el famoso “principio de incertidumbre”: ningún conocimiento es cierto, todo es una invención nuestra.

¿Qué podemos hacer entonces?.

Pues aceptar que nuestra realidad es dinámica, no estática ni esquemática, que todo es proceso e intercambio, transformación permanente, que todo está en camino de fundación.

Lo que en términos futbolísticos quiere decir “saber leer” el desarrollo del partido, actuar sobre el proceso, pues proceso es lo único que existe. Así, aunque no podamos prescindir de los esquemas y patrones en cualquier ámbito de nuestra vida, sí les podremos dar su justo valor, sin ser sus esclavos.

Hay una gran sabiduría en saber prescindir a tiempo de los esquemas, a favor de detenernos en el proceso, lo que Manfred Max-Neef, premio Nóbel Alternativo de Economía, denominaba “devenir en estar de alerta”, una capacidad que todo ser humano debe fomentar en su carácter.

Y ponía un ejemplo: cuando un hombre se está ahogando en el mar, si lucha contra la corriente (si impone esquemas) se ahoga; si, por el contrario, sabe plegarse a la corriente (comprende la dinámica), convirtiéndose en alga marina, se salva.

Así, decía Max-Neef, el que quiere lograr a toda costa sus propósitos y quiere abrirse espacio en el mundo con sus esquemas, sin hacer concesión, se pierde de los secretos destinos que el camino le depara en sus variantes, y que son los que le corresponden, los que ha buscado siempre.

Uno se encuentra con el paraíso todo los días, culpa nuestra si no lo vemos, decía Borges.

Para Jorge Luís Pinto un consejo: mucho cuidado con nadar sin salvavidas en el mar o en cualquier piscina de motel. Seguro que no sale vivo.

Arq. Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es