sábado 2 de febrero de 2008

El_Globito / Columna

VANEMERACK, “PEÓN DEL IMPERIO”
Vanemerack está jugando un juego peligroso: encubrir con alocuciones adrenalínicas un problema estructural de Millonarios que no es suyo, sino de la dirigencia.

Cuando Umaña señala la tradición del Chiqui García de relacionarse de mala manera con los árbitros, saltó Vanemerack a ponerle el pecho a aseveraciones que el Chiqui y sólo el Chiqui, y su pasado, tenían que enfrentar. Y ahí no vale el cuento de “defender a la institución”.

Cuando reiteradamente y de manera irresponsable se han difundido contrataciones rimbombantes, y al final no se han concretado, por cualquier razón, Vanemerack ha salido a explicar la ausencia y a despotricar del desertor. Ni el papel ni los términos usados por Vanemerack, son los asumidos normalmente por un técnico.

La manera como Vanemerack habla de su trabajo, de sus jugadores y de la cantidad de dinero que tiene el equipo para contratar (lo ha hecho), incluso cuando señala su rabiosa militancia azul y, por tanto, su aversión por Nacional, uno se pregunta si habla un hincha, un socio de Millonarios o un intimo amigo de los dirigentes. Lo que uno nunca se imagina, es que sea el técnico del club.

Más allá de que un profesional en la instancia de técnico debe ser, aunque superhincha del club que comanda, lo más neutral posible frente a asuntos internos que no son de su competencia; Vanemerack debe pensar que lo más posible es que, como cualquier técnico del mundo, su futuro puede estar en otros equipos, una posibilidad que su hinchismo y falta de sobriedad para identificar los límites de su oficio, difícilmente le permitirán. “Saber estar”, le llaman las abuelas.

A menos que Vanemerack este decidido a depender siempre de Millonarios, y sus aspiraciones se limiten a rotar su carrera profesional entre las inferiores y la escuela de fútbol

Vanemerack puede ser un gran motivador, pero la adrenalina no le alcanza para exigir a los dirigentes que le respondan con inversiones su gran trabajo del año anterior, cuando literalmente les salvo el pellejo. Al final, igual que contra el DIM, Millos pelará el cobre, y entonces sus amigos le dirán, “Marito, mijo, que pena, ya sabes como es de injusto el fútbol. Pero ahí tienes todavía a tus pelaos esperándote…”.

Y no es que minusvaloremos a los muy estudiosos técnicos de las divisiones inferiores, ni más faltaba. Lo que pasa es que Vanemerack salió de ahí a no dejar que Millonarios tocará fondo, a aplazar la solución de los problemas del club, y a evitar que los dirigentes asumieran responsabilidades. Y si es así, entonces nunca debió salir de ahí, para bien suyo y de todos.

Arq. Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es
Bogotá D.C, Colombia, febrero de 2008.