martes 18 de diciembre de 2007

El_Globito / Columna

LOS QUERIDOS ARGENTINOS

Cuando a la selección argentina de fútbol es derrotada sobradamente por Brasil, los comentaristas justifican la pérdida diciendo que los brasileños se preparan y mentalizan exclusivamente para ganarles, porque sencillamente son rencorosos y los odian.

Y claro, en la rueda de prensa Basile no aparece. O aparece y espera 2 minutos, para justificar que estuvo y le hicieron esperar demasiado.

Cuando el Once Caldas le gana la final de la Copa Libertadores a Boca Juniors en Manizales, resulta que a Bianchi y todo su equipo, cansados de jugar finales y asistir a premiaciones, se les olvida, con una cara dura impresionante, el protocolo de salir a recibir las medallas como segundos del torneo.

Cuando la selección argentina de fútbol pierde 2-1 con la colombiana en Bogotá, en el proceso de eliminatorias al mundial de Sudáfrica, los jugadores se resisten a dar declaraciones; incluso Messi pone groseramente la mano en la cara de un periodista que quiere entrevistarlo, inmediatamente termina el partido. Está vez Basile sí sale a la rueda de prensa, que no es ninguna valentía, sino un deber y una actitud respetuosa.

Cuando Boca Juniors pierde la Copa Intercontinental de clubes con el Milán, los argentinos dicen en TyC Sport, ‘pero claro, como no íbamos a perder, si Milán es el mejor equipo del mundo, mejor que los ingleses’. Es decir, el viejo truco de minimizar a toda costa la derrota, esta vez exaltado al rival, otra manera de evadir la perdida.

Mientras en la generalidad de Latinoamérica es famosa la resistencia a la soberbia argentina, en Colombia se les quiere como en ninguna otra parte del continente, con todos su defectos, que por fortuna son muchísimo menos que sus virtudes. Pero a los buenos amigos, buenas razones.

Argentina tiene un recurso humano sin par en América Latina, su pujanza cultural y económica pronto la pondrá de nuevo en los primeros lugares del mundo; pero no sobra recordarle a los amigos que en la victoria es fácil ser grande, pero ser grande en la derrota es virtud de hombres y culturas excepcionales.

En el inevitable proceso de conformación de una unidad latinoamericana, a la Argentina cada día se le va exigir más una postura considerada y respetuosa con su entorno cultural natural, que somos nosotros. Ese es el llamado: grandeza y respeto.


Arq. Pedro Gambetta
pedro_gambetta@yahoo.es

Bogotá D.C, Colombia, diciembre de 2007.