viernes 5 de octubre de 2007

El_Globito / Columna

RONALDITO Y LA RUMBA /
RECOMENDACIONES DE PELÁEZ PARA VÉLEZ Y PINTO

Cristiano Ronaldo es un jugador genial, un mediterráneo simpático, experto en amagues, figuritas, bailes de contorsión y hasta en el melancólico Fado portugués. Ronaldito, como lo apodan en Fox para diferenciarlo del Ronaldinho brasileño, es un jovencito en plena efervescencia hormonal, muy cuco o chusco, como dicen en Bogotá (tanto, que los gay ya lo han elegido como el jugador más lindo del mundo del fútbol); y, para colmo, con todo el dinero del mundo.

Es decir, Ronaldito cumple con todas las maldiciones para merecerse el infierno: dicen que estar en el infierno no es carecer de todo, sino tenerlo todo, porque la opulencia relaja, nos vuelve indolentes, atrae los vicios y las malas compañías.

Deberíamos compadecer al muchacho. Pero resistamos por el momento la tentación compasiva, para detenernos en la actitud acusadora de varios medios de comunicación, cuyos paparazzi encontraron recientemente a Ronaldito en Barcelona con sus compañeros del Manchester, también menores de edad, encerrados en la alcoba del hotel con unas señoras en bola y no tan menores de edad, que gustosas decidieron acceder a la billetera de los infantes rojos, para gozar de una larga, larguísima, noche de ‘marcha’ catalana.

En primer lugar habría que exigirle a los clubes de fútbol de hoy una dotación de guardería en sus instalaciones, o, como mínimo, un departamento de orientación sexual y profesional, ojala dirigido por un hombre, heterosexual.

En segundo lugar, ¿porqué no dejan vivir plenamente al muchacho su pubertad, de la misma forma que la viven todos los jóvenes del mundo, para que no tengan que retornar después, a los 40 años, a hacer las locuras que no pudieron hacer a sus 17, o de pronto, no lo permita Dios, queden como cualquier Carlos Antonio Vélez, hablando florituras?; o peor, como el técnico Jorge Luís Pinto, persiguiendo a los jugadores con un rejo en la mano para que le obedezcan. Porque, aunque no lo parezca, quizá porque los polos idénticos se repelen, ¡son tan parecidos esos dos!, parecen hermanitos.

Yo soy más de la onda de Hernán Peláez, el hombre del Whisky, que más allá del bien y del mal y en ejercicio pleno de una otoñal sabiduría, hace rato entendió que el aprecio por la vida reside en sus placeres más simples y tranquilos. Un buen ejemplo de infancia feliz.

Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es

Bogotá D.C., Colombia, octubre 4 de 2007.

martes 2 de octubre de 2007

El_Globito / Columna

¿HINCHA YO DE MILLONARIOS…? /
PARECE INOFENSIVO ELEGIR UN EQUIPO DEL ALMA, PERO…
Le he pedido insistentemente al benemérito Hernán Peláez, el hombre del Whisky, y a su espadachín Iván Mejía, alguna pista acerca del origen del curioso y desagradable nombre de ‘Millonarios’ para un club de fútbol, un hecho sin precedentes en la historia del fútbol mundial. Y si Peláez no se acuerda, ¿entonces quién?...

Normalmente el nombre de un equipo de fútbol canaliza la admiración y el afecto de los habitantes de los conglomerados urbanos que los vieron nacer, como Rosario, Porto Alegre, Madrid, Liverpool, Lisboa, Roma; o de sus barrios de origen, como La Boca, en la tradición brasileña y muy argentina de anclar sus equipos en los suburbios. El nombre de un equipo puede incluso expresar un imagen combativa, como Botafogo o Huracán. Pero, ¿Millonarios? ¿de donde sacaron ese nombre?.

¿En qué estaban pensando las personas que cambiaron el dócil, tradicional y arraigado nombre Club Deportivo Municipal por el pintoresco y fanfarrón Club Deportivo LOS MILLONARIOS ?, ¿qué querían representar?, ¿qué los inspiró?. Pues lo mismo que inspiró a quienes prefirieron llamarle Club Atlético River Plate a un equipo que ha debido llevar el nombre más lindo sobre el planeta: Club Atlético del Río de la Plata. Y claro, los hinchas de Millonarios y los de River se aman. Como la ven...

Suena cómico que una persona se cambie el nombre ya declarado en su partida de bautismo, tal como sucedió hace unos meses en Medellín, para llamarse Deportivo Independiente Medellín López. Pero ¿se imaginan la aberración de llamarse Millonarios López?. Absolutamente inaceptable para cualquier Notaría o institución eclesiástica. Ni la “iglesia maradoniana” lo admitiría.

Para la lógica astrológica, o la teoría de la sincronicidad formulada por el psicoanalista Carl Gustav Jung, la reflexión no es una anécdota. Todo lo que sucede o aparece bajo la luz del mundo, llevará para siempre el orden particular del universo en ese momento. Es la memoria de una carga energética que mediará sus propios comportamientos, sus afinidades, y hasta en su destino.

Igual pasa en otras escalas de nuestra vida. A diario hablamos y asumimos actitudes, aparentemente naturales, casuales y autónomas, sin saber que en realidad son CAUSALES, es decir que no sólo están sincronizadas con nuestro pasado, sino con el futuro que permanentemente estamos decretando con nuestras acciones.

Esa falta de control sobre la vida que generamos a diario (somos generadores de vida), es el discreto abono que ponemos a las grandes situaciones que después nos desbordarán, sin precisar de dónde surgen, como si fueran un castigo divino. Y no estoy pensando en Millonarios…humm… Sigamos.

Si pudiéramos seguir la huella de esa red sincronizada de hechos grandes y pequeños, sabríamos que todo está en su lugar, que nada queda impune. “Dios no juega a los dados” respondió Einstein a Bohm en aquellas celebres discusiones entre cosmólogos, aunque hoy se ha descubierto que la vida y la historia en realidad “dan saltos”, es decir, son azarosas.

Así se lo hice ver a mi hermana, la recién casada, cuando le dije: pilas con el primer grito o la primera alzada de mano del troglodita de tu marido. Después de aceptar ese dictamen, perderás, además de los dientes, la autoridad para detenerlo. Pero parece que a mi hermana le gustan los trogloditas. Así funciona la sincronicidad, para bien o para mal.

En aquel 18 de junio de 1.946, fecha en que se reunieron varios ciudadanos bogotanos con el propósito de crear, después de varias reuniones previas, el Club Deportivo LOS MILLONARIOS, se desató un destino, una forma de ser que quizá los más acérrimos militantes azules no saben de donde viene, ni como determina sus vidas personales. Todo tiene espíritu, me dijo el Chamán Jacanamejoy alguna vez.

Pero no vayan donde pitonisas o adivinos para asomarse a la identidad profunda de “las gallinas”. Sólo obsérvenlos detenidamente, escojan casos diversos en estrato social, trabajo y formación; compárenlos, valoren el sentido de sus palabra, sus proyectos de vida, sus formas de argumentar, sus procedimientos, sus aspiraciones... Más aún, hagan memoria ahora de los amigos (o enemigos) hinchas de Millonarios que tienen en el entorno, entre su familia o su trabajo, y díganme qué ven en común... ¿ah?...

Yo por mi parte reconozco a leguas a un hincha de Millonarios, desde el caminao. Es un don que tengo para detectar a las personas que nos les gustan los perros y a los hinchas de Millonarios. Se me dispara una resistencia interna, siento como un nudo en el estomago, señal inequívoca de que estoy frente a uno de ellos. Y algo debe andar mal, ¡ porquen ellos me adoran !. Razón por la que nunca les he podido demostrar mi…cariño. Hasta hoy.

Es por eso que este escrito no debe ser tomado como algo personal, ni más faltaba. Es sólo un ejercicio de catarsis, un compromiso inaplazable con mi bienestar físico y mental, y una suplica para que no me sigan expresando su devoción, porque la culpa me está destrozando los riñones. ¿No será que ya me descubrieron y es eso precisamente lo que en secreto quieren?....

Creo recordar el momento crucial en el que se revelaron mis sentimientos. Fue a mediados de los 80s. Íbamos a cine con una de mis amadas novias de universidad, en compañía de su hermano y dos amigas comunes. El muchacho tenía algo extraño, algo que me molestaba, aquel algo que aún yo no había asociado con mi habilidad innata.

Noche joven del viernes, la multitud se prepara en la zona rosa, niñas placidas y divinas revoloteando por el Centro Comercial Andino, risitas, bluyines ceñidos, helado en la mano… Y de pronto, desde la tupida fila de ingreso donde nos hallábamos, rompe el relajado paisaje humano el grito tremebundo del personaje a mi lado: ¡¡ MILLOS !!.

Se acallaron de un golpe los suaves murmullos. Estupefactos y con los ojos desorbitados todo el mundo (a mi me dio esa impresión) giró lentamente sus rostros, buscándonos. Yo no sabía donde meterme. Alcance a mirarlo de reojo, entre iracundo y aterrado, ¡ y le veo aquella cara de satisfacción !. Estaba como poseído por un insólito regocijo, nada que ver con nuestras caras de reproche. ¿Han visto cuando se transforma en monstruo verde el hombre increíble?. Bueno así, pero azul.

Después fui entendiendo porqué hacen eso, entre otras cositas, los hinchas de Millos, apenas una expresión de lo que un amigo psiquiatra denomina “incontinencia emosional”: cuando están entre multitudes, rodeados de gente, sienten una comezón, unas insoportables ganas de llamar la atención, de no dejar pasar aquel momento fugaz de gloria para ser protagonistas.

A un hincha de Millonarios, tal como su nombre lo indica, le gusta intensamente el dinero, mucho más que a los otros mortales. Con particular énfasis en el dinero de oportunidad. Para la muestra un botón: no sólo la manera descarada como llega Juan Carlos López a ser Presidente del Club, si no la cara dura que tiene para justificar ahora los evidentes procedimientos ladinos que usó para conseguirlo. El Presidente perfecto para cualquier Club que se llame Millonarios.

Incluso, con un Presidente así deberían cambiarse el nombre, para ajustarlo a los tiempos, llamarse algo así como Hipermillonarios, o Supermillonarios, en todo caso un nombre cercano a Hipermegamillonarios.

¿Porqué llega un personaje del perfil de “El Mexicano”, un modelo de mafioso muy distinto a los Rodríguez, a ser literalmente el dueño de Millonarios?.

Igual de matones ambos, ¿se le ocurriría al Mexicano enviar a sus hijos a estudiar a la Sorbona o a MIT?. Muy improbable. Pero tampoco el estudio salvaría a un hincha de Millonarios. Reparen ustedes en Pablo Ardíla, el actual gobernador de Cundinamarca, ese de los elefantes y las jirafas, ¿no les parece todo un prospecto, un símbolo perfecto del hincha azul?. Ahí les pongo a prueba mi olfato. Y podrá negarlo ahora, y hasta decir que no le gusta el fútbol, o incluso afirmar, por venganza, que es hincha de Santa Fe. Pero tiene un olor…

Y a propósito, les aclaro que no soy hincha de Santa Fe, que sería la más fácil manera de disculpar mis confesiones. Aunque no niego que me caen bien los aficionados de “El Circo”, como fraternamente le decía un amigo mío, entusiasta cardenal. Me parecen gente discreta, con tendencia al humanismo. O de pronto he tenido mucha suerte en no encontrarme con los malandros que hay en todas partes.

Me despido con la convicción de haberles dado motivos suficientes a los azules para detestarme. Pero si aún no quieren hacerme ese favor, empecinados en verme postrado hasta la diálisis, no me quedará otra opción que escribirles una parte II de mis pequeñas memorias de ave de rapiña, haber si las gallinas finalmente se espantan. Amén.

Pedro Gambetta / pedro_gambetta@yahoo.es
Bogotá D.C, Colombia, octubre 3 de 2007.