martes 17 de julio de 2007

El_Globito / Columna

LA SELECCIÓN EN PERSPECTIVA /
COLOMBIA DESPUÉS DE LA COPA AMÉRICA

Lo importante de cualquier calificación que se quiera dar a nuestra reciente participación en la Copa América, son los componentes de futuro que podamos aportar.

Saber escuchar lo que nos quieren decir los hechos, nos permitirá convertirlos en decisiones adecuadas. Sin esa actitud prospectiva, terminaremos con soluciones a la colombiana: irrespetándonos y agrediéndonos. Y hasta matándonos.

Al respecto, proponemos considerar cinco puntos básicos.

1. Es claro, tal como ya lo han señalado directa o indirectamente varios comentaristas y técnicos en el país y fuera de él, que la estrategia propuesta por Pinto fue ajena a nuestras condiciones futbolísticas. Lejos de identificarse con la propuesta, el equipo jugó forzado, sin fluidez, lo que trajo desconfianza y, lo más importante, incapacidad para divertirse.

Pensamos que es posible aportarle al equipo aquello que evidentemente nos ha hecho falta en los últimos años: frontalidad, decisión en el encare, confianza en la definición; sin que esto implique renunciar a la genética de nuestro juego, donde reside nuestra fuerza.

2. La necesidad de transformar los resultados de la propuesta táctica inicial, obliga al Técnico a revisar los criterios para elegir el recurso humano.

En el actual esquema, Pinto renuncia al medio campo, convirtiéndolo en un escenario de transito y no de manejo, donde somos potentes. Hace falta equilibrio entre líneas, jugadores que sepan responder a un ámbito de juego más plástico.

3. Es evidente la necesidad de recambio generacional en la Selección. Hay jugadores (no todos) que ya cumplieron su ciclo, y no por edad, sino por actitud. Jugadores resistentes a asimilar la propuesta del Técnico, “advirtiéndole” públicamente sus gustos y preferencias. Jugadores aburguesados, carentes de ambición y de sentido de entrega a la causa.
Y no aceptamos el tradicional, injusto y apocado, “es que no hay más”.

En Colombia sí hay. Jóvenes con ganas de demostrar, que ya despuntaron en escenarios internacionales con las Selecciones menores, y que sólo necesitan responsabilidades para crecer, como ocurre con las edades tempranas en otros países, donde no hace falta tener 30 años para vestir la camiseta de la Selección.

4. Las funciones de un Técnico nacional, en cualquier parte del mundo, también son políticas. Al margen de las razones puramente técnico-deportivas, a Pinto le ha faltado “mano izquierda” en el manejo del entorno y de los mismos jugadores. Es un tema humano, mucho más complejo de evaluar y resolver.

Claramente, la figura del Técnico ha quedado disminuida. Al respecto, sin desistir de Pinto, al que aún le queda margen de manejo y credibilidad, es necesario establecer inmediatamente los parámetros para evaluar la evolución de la situación y sus efectos sobre la dignidad de la figura del seleccionador y su autoridad, en función de resultados. Son los riesgos de tener un Técnico condicionado.

5. Finalmente es necesario señalar, para tener una visión completa de la situación, la ligereza y falta de rigor por parte de la Federación Colombiana de Fútbol, al momento de definir roles y jerarquías organizativas. Aspectos que, por su procedencia superior, necesariamente impactan y determinan el destino de un proyecto, deportivo o de cualquier otro tipo.

¿Es posible que una Selección Nacional se presente a una Copa América sin Jefe de Prensa?. Sí, la Selección de la Republica de Colombia.

¿Es posible que la empresa privada tenga autonomía para decidir lugares y horas de reuniones o rondas de prensa de una Selección nacional, por encima de los estrictos intereses deportivos y la autoridad del Técnico?. Sí, en la Selección de la Republica de Colombia, donde las modelitos y las pancartas empresariales degradaron a un circo de marketing lo que debería ser la sobria representación de una Nación.

Lejos de constituir situaciones anecdóticas, aisladas o de coyuntura, se ha expresado aquí, una vez más, la manera irresponsable y negligente como se afrontan en el país los compromisos futbolísticos de envergadura internacional.

En justicia, cabría entonces preguntarnos, ¿qué podemos exigirle a Técnico y jugadores, si finalmente los resultados responden perfectamente a los dictados de un espíritu opaco, laxo y astuto, tercamente aferrado a las entrañas de nuestra propia dirigencia?...

Pedro Gambetta. pedro_gambetta@yahoo.es

Bogotá D.C, Colombia, julio 17 de 2007.