COLOMBIA 1, VENEZUEL 0 / UN TRIUNFO AGRIDULCE
El triunfo de Colombia frente a Venezuela por un 1-0 no nos deja, para nada, satisfecho. Aunque, como diría el filosofo Pambele, siempre es mejor ganar que perder.
La victoria da tranquilidad para evaluar y ajustar nuestro proceso, pero no nos engañemos: el triunfo no es producto de una superioridad o una claridad en el manejo del partido por parte de Colombia.
Hay jugadores que no estuvieron en el partido. Unos por un mal momento, como Estiven Vélez, y otros que no deberían haber estado nunca en la convocatoria, como Aldo Leao Ramírez. Confirmamos e insistimos en que Aldo es un jugador amarillo, cobardón, que se esconde al momento de las responsabilidades. Aldo juega bien cuando vamos ganado 3-0. Ahí sí hace taquitos y rabonas.
Nunca, desde Santa Fe, me ha parecido que su dotación técnica pueda hacerlo prosperar a una categoría mayor que la del torneo del Oláya. Con el perdón de mis amigos del Oláya.
Desconcentraciones de Moreno y Bustos pudieron costarnos caro, y haberle cambiado el rumbo al partido. Bustos, a pesar del gol, no es más de local que Zúñiga, ni más de visitante que Vallejo. Pero es el dueño del tiro libre en Colombia, nada que hacer. Y en cuanto a Moreno, podrá tener 2 partidos buenos, y hasta 7, pero en algún momento añoraremos la jerarquía de Cristian Zapata, la misma jerarquía que ya la Juventus reconoció.
Grandes Aquivaldo y Sánchez, incluso Macnelly, que habría que ver como inicialísta y con continuidad, haber si es capaz de conducir el equipo.
Falcao no se encuentra en el juego de la selección, quizá por la propuesta táctica de Pinto o por la lentitud del juego colombiano, muy distinto al vértigo del fútbol argentino, donde inobjetablemente ha brillado. En la selección argentina de Basile, Falcao sería un figurón.
O Pinto interpreta el potencial de Falcao en su esquema, trabajando con sus capacidades, o que prescinda de llamarlo. Que no se sienta presionado, a nadie le sirve tener a Falcao así. No se le ve cómodo.
Castrillón cumplió, igual que Ringo Amaya, cuyas infantiles tarjetas amarillas preocupan: en cualquier momento lo expulsan y nos deja con 10, ojo. En ese sentido, no se entendió el cambio de Totono por Sánchez, el mejor jugador de Colombia, cuando era Ringo quien ha debido salir, pues tenía tarjeta amarilla.
Wason muy sólo. Sus diagonales nadie las entendió, hasta que llegó Macnelly.
Las bandas no existen en nuestra dinámica de juego. Zúñiga es una de las claves para el desarrollo de nuestro juego por fuera.
En general, Colombia aún no explota, no fluye, no convence. Al equipo le hace falta sorpresa, movilidad, alternativa sobre la marcha, luce estático e inseguro.
La concepción de nuestro juego y el recurso humano utilizado, aún no encajan. Y claro, esa inseguridad nos quita ambición. No olvidemos que la sabiduría de un técnico en una eliminatoria tan larga como ésta, residirá, precisamente, en hacer coincidir su trabajo táctico con la disponibilidad y los altibajos de los jugadores en el tiempo.
En fin, un triunfo preocupante. Aunque siempre se agradezca el triunfo.
PD. Cuanta inocultable y consecutiva mediocridad la de Selman, el arbitro chileno. ¿Hasta cuando lo mantendrán en la lista FIFA?. Vergonzosa su incapacidad.
Arq. Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es
Bogotá D.C, noviembre 17 de 2007.
La victoria da tranquilidad para evaluar y ajustar nuestro proceso, pero no nos engañemos: el triunfo no es producto de una superioridad o una claridad en el manejo del partido por parte de Colombia.
Hay jugadores que no estuvieron en el partido. Unos por un mal momento, como Estiven Vélez, y otros que no deberían haber estado nunca en la convocatoria, como Aldo Leao Ramírez. Confirmamos e insistimos en que Aldo es un jugador amarillo, cobardón, que se esconde al momento de las responsabilidades. Aldo juega bien cuando vamos ganado 3-0. Ahí sí hace taquitos y rabonas.
Nunca, desde Santa Fe, me ha parecido que su dotación técnica pueda hacerlo prosperar a una categoría mayor que la del torneo del Oláya. Con el perdón de mis amigos del Oláya.
Desconcentraciones de Moreno y Bustos pudieron costarnos caro, y haberle cambiado el rumbo al partido. Bustos, a pesar del gol, no es más de local que Zúñiga, ni más de visitante que Vallejo. Pero es el dueño del tiro libre en Colombia, nada que hacer. Y en cuanto a Moreno, podrá tener 2 partidos buenos, y hasta 7, pero en algún momento añoraremos la jerarquía de Cristian Zapata, la misma jerarquía que ya la Juventus reconoció.
Grandes Aquivaldo y Sánchez, incluso Macnelly, que habría que ver como inicialísta y con continuidad, haber si es capaz de conducir el equipo.
Falcao no se encuentra en el juego de la selección, quizá por la propuesta táctica de Pinto o por la lentitud del juego colombiano, muy distinto al vértigo del fútbol argentino, donde inobjetablemente ha brillado. En la selección argentina de Basile, Falcao sería un figurón.
O Pinto interpreta el potencial de Falcao en su esquema, trabajando con sus capacidades, o que prescinda de llamarlo. Que no se sienta presionado, a nadie le sirve tener a Falcao así. No se le ve cómodo.
Castrillón cumplió, igual que Ringo Amaya, cuyas infantiles tarjetas amarillas preocupan: en cualquier momento lo expulsan y nos deja con 10, ojo. En ese sentido, no se entendió el cambio de Totono por Sánchez, el mejor jugador de Colombia, cuando era Ringo quien ha debido salir, pues tenía tarjeta amarilla.
Wason muy sólo. Sus diagonales nadie las entendió, hasta que llegó Macnelly.
Las bandas no existen en nuestra dinámica de juego. Zúñiga es una de las claves para el desarrollo de nuestro juego por fuera.
En general, Colombia aún no explota, no fluye, no convence. Al equipo le hace falta sorpresa, movilidad, alternativa sobre la marcha, luce estático e inseguro.
La concepción de nuestro juego y el recurso humano utilizado, aún no encajan. Y claro, esa inseguridad nos quita ambición. No olvidemos que la sabiduría de un técnico en una eliminatoria tan larga como ésta, residirá, precisamente, en hacer coincidir su trabajo táctico con la disponibilidad y los altibajos de los jugadores en el tiempo.
En fin, un triunfo preocupante. Aunque siempre se agradezca el triunfo.
PD. Cuanta inocultable y consecutiva mediocridad la de Selman, el arbitro chileno. ¿Hasta cuando lo mantendrán en la lista FIFA?. Vergonzosa su incapacidad.
Arq. Pedro Gambetta pedro_gambetta@yahoo.es
Bogotá D.C, noviembre 17 de 2007.

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