Hasta tanto Pekerman no nos dé el ‘papayazo’ de caerle encima, tendrán que aguantarse mis opiniones políticas, última dedicada a los 'paisas'.
‘PAISAS’: ¿COLOMBIANOS O NO?...
Sabido es que el protagonismo de la cultura económica ‘paisa’ en Colombia tiene en la tierra, desde las épocas de la famosa ‘colonización antioquena’, uno de sus principales y febriles referentes. Una pasión no exenta del controvertido habito ‘paisa’ de ponerse por encima de la ley.
Razón por la cual hoy se han escuchado desde Antioquia las primeras soterradas críticas a la Ley de Restitución de Tierras del gobierno de Juan Manuel Santos, sobre todo de las marchas masivas con las cuales ha decidido acompañarla, con el fin de visibilizar el respaldo ciudadano a la iniciativa. Una acción que consideramos absolutamente necesaria, en vista de los para-poderes enquistados entre el empresariado, que a la sombra aun están dispuestos a resistir la devolución.
Grupos que jamás marcharán ni mostrarán sus rostros, excepto en editoriales encubiertos por un patriotismo fundado en una supuesta defensa de la empresa privada, y en evitar una ‘lucha de clases’ en el campo, tal como lo afirma el ex presidente Uribe según la Revista Semana: “Hay una evidente solidaridad de un sector amplio de los antioqueños con el ex presidente (Uribe), quien ha sido un duro crítico del gobierno. A Uribe, por ejemplo, no le gusta la Ley de Restitución porque en su opinión se está estimulando una lucha de clases que se traduce en animadversión contra los empresarios del campo”[1].
Opiniones que la misma Revista Semana contextualiza de la siguiente manera: “Mientras en todo el país la Ley (de restitución de tierras) ha tenido gran aceptación, entre los antioqueños no ha despertado el mismo entusiasmo. No deja de sorprender que una política cuyas bondades parecen incontrovertibles, pues se trata de devolverles el suelo a campesinos que fueron despojados por los bandidos, genere un sentimiento agridulce en Antioquia”.
Análisis en el que coincide Juan Manuel Ospina, actual Director del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder): “Hay empresarios que adquirieron tierras fraudulentamente, que no les interesa que la política camine. Otros se equivocaron en las adquisiciones y muchos lo hicieron legalmente. Pero sin duda hay sectores que hallaron en la tierra la forma de lavar sus capitales. Cualquier política de tierras afecta estructuras de poder”[2].
Una tradición que en su momento ratificó el joven y desconocido Ministro de Agricultura, Andrés Fernández Acosta (el mismo ex Ministro cuya justa y fracasada moción de censura en el Congreso de la República, fue vergonzosamente celebrada por el periódico ‘paisa’ El Colombiano), quien en el periodo de Álvaro Uribe Vélez sucedió al también ‘paisa’ y hoy arrestado Andrés Felipe Arias.
En efecto, el joven Fernández no tuvo remilgo en llevar a varios empresarios antioqueños a los Montes de María (gente confiable y ‘respetable’ que aseguro ‘conocer desde el colegio’), para que los indefensos campesinos les vendieran sus tierras a ‘buen precio’[3].
Industriales que precisamente financiaron la campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez en el 2002, y que finalmente compraron alrededor de 75 mil hectáreas de tierras, no sólo a muy ‘buen precio’ (es decir regaladas), sino con medidas de protección. Situación mucho más grave si consideramos que de los 60 líderes de restitución de tierras asesinados en el país entre los años 2005 y 2011, 8 de ellos (el 12 por ciento) pertenecen a la región de los Montes de María.
Al respecto, un reciente estudio del Ministerio de Agricultura y el Incoder, señala que mediante maniobras fraudulentas facilitadas por registradores, notarios, funcionarios locales, particulares y empresas, unas 40.000 hectáreas de tierras de campesinos desplazados de la región de Montes de María quedaron en manos de empresarios y particulares, en su mayoría antioqueños, a través de unas 1.600 irregularidades detectadas en los registros y ventas de 251 predios, localizados en una zona que comprende 15 municipios de Bolívar y Sucre[4].
Con razón afirma la revista Semana que “(…) frente a la restitución de tierras, las mayores dudas sobre esta política provienen de los llamados empresarios del agro (antioqueños), que en las últimas dos décadas se dedicaron a comprar tierras en los Montes de María, el Bajo Cauca o el Urabá. Este proceso, como dice un reconocido industrial de la región, ha sido considerado ‘casi otra colonización antioqueña’”.
Empresarios para quienes es mejor que el país pase de puntillas frente a la necesidad de hacer justicia a los desposeídos; total, tarde o temprano algunos ciudadanos no-paisas tendrán que rezagarse, por cualquier motivo histórico, económico o racial. Simple selección natural, nos aseguran.
Lo más importante es premiar el liderazgo, el oportunismo y la astucia, aun por encima de la ley. Misma lógica con la que han querido vendernos la idea de que la solución de nuestra guerra sólo es posible por medios ilegales (chuzadas, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos selectivos); cuando su proyecto real es defender y legalizar sus propios intereses delictivos.
Y no lo duden, cualquier ‘paisa’ que llegue a la Presidencia de Republica, manejará nuestro país con preferencias regionales y afición por la ilegalidad, con las posibles raras excepciones de Juan Camilo Restrepo y Jorge Enrique Robledo.
La región ‘paisa’, donde se han generado las expresiones más violentas de nuestra historia nacional, tiene la obligación de reconocer hoy el profundo problema cultural que le aqueja, expresado en una actitud preferencial, racista, personalista, impositiva, y, en consecuencia, propensa a la transgresión, con nefastas consecuencias para sí misma y para Colombia.
En ese contexto no resulta gratuito, tal como lo expuse en algún escrito anterior, que un 70 por ciento de los presos colombianos en el exterior sean de origen ‘paisa’. Una realidad que no pueden seguir encubriendo con ‘berraquera’ y ‘liderazgo’, sino con el reconocimiento de la rapiña, el ventajismo y el ladronaje que gobierna sus comportamientos colectivos.
Se les acabó el festín de recursos públicos que hicieron en la administración de Álvaro Uribe Vélez y su sequito de truculentos mafiosos, y ahora se resisten a devolver las propiedades ilegalmente conseguidas. Muy bonito.
A cambio de seguir mirándose el ombligo campestre y generando intemperancia y muerte en el país, los ‘paisas’ deberían memorizar las palabras de Unamuno, que recientemente me recordó mi amiga Martha Ruiz: “el fascismo se cura leyendo, y el racismo se cura viajando”. Santo remedio.
Pedro Gambetta
[1] “¿Los paisas están verracos?”. Artículo de la Revista Semana, edición del domingo, 19 de febrero de 2012.
[2] Ver “Jefe del Incoder responde a críticas de Uribe sobre Ley de Tierras”. Artículo de El Tiempo, edición del 18 de Febrero del 2012
[3] Ver video de reunión en los Montes de María en http://www.citytv.com.co/videos/657694/video-del-ex-ministro-de-agricultura-andres-fernandez-en-antioquia
[4] Ver periódico El Colombiano, edición del 17 de octubre de 2011.