JAVIER HERNANDEZ CONTRA RAMIRO VIÁFARA
Javier Hernández Bonnet, el mismo periodista deportivo que es capaz de entonar citas de memoria del fútbol inglés, iraní o chino del siglo XIX, o de las intimidades de alcoba de Amadeo Carrizo o Gerard Müller (vaya usted a saber cómo lo averigua), ha protestado insistentemente porque a la actual Selección Colombia Juvenil de fútbol, que ha logrado llegar a las semifinales del Mundial de Nigeria, “le hace falta técnico”, dice.
Y sus razones no sólo son injustas, sino injuriosas.
Hernández afirma que con la asignación de Ramiro Viáfara como director técnico se ha improvisado, desconociendo que es precisamente él – Viáfara – la persona que ha asistido durante varios años a Eduardo Lara en la dirección de nuestras selecciones juveniles de fútbol, y quien conoce, por tanto, los detalles del proceso y el manejo del recurso humano escogido. Improvisación hubiese sido, Sr. Hernández, designar en la dirección una persona distinta a Viáfara.
¿Qué otras objeciones tiene el flamante director de deportes del canal Caracol?. Veamos.
Entre otras, Hernández rechaza que tengamos “hambre con la nevera llena”, argumentando que en el banco de suplentes de Colombia han estado los jugadores que le han cambiado la cara al equipo sobre la marcha, y que son ellos, por tanto, los que merecen la titularidad. Un comentario o crítica legítima en el fútbol, donde nada está predicho.
Sin embargo, lo que resulta inadmisible es la sugerencia de Hernández de que el Presidente de la Federación de Fútbol de Colombia, Luis Bedoya, debe investigar y pedir cuentas a Viáfara al respecto, pues al periodista le resulta “muy sospechoso” que hayan sido los jugadores suplentes y no los titulares quienes hayan dado las victorias a la selección Colombia.
Adicional a elevar, de forma odiosa y mal intencionada, una discrepancia técnica a prueba de la deshonestidad de Ramiro Viáfara, el periodista asevera que “alguien” le dijo que, al preguntársele al técnico de la selección Colombia acerca de la no titularidad del jugador de apellido Blanco, este contesto: “le hace falta sangre”.
Supuesta opinión del técnico que Hernández pone en cuestión, ante la evidente actitud de lucha inclaudicable del jugador en mención. “Entonces la sangre debió traerla en frasquitos”, anota Hernández con sorna.
Al respecto, el director de deportes del canal Caracol debía decirnos quién es ese “alguien” que le permite ridiculizar y mancillar el nombre del técnico de la selección Colombia.
De lo contrario podríamos pensar que, apoyado en anónimos y chismes, Hernández no sólo hace citas históricas engañosas para fundamentar falsamente su erudición, sino que es capaz de destruir la moral de personas honorables. Tal como lo demuestra el comentario con el que remata su demoledora faena, con el poderoso micrófono en la mano: “ahí venos en las cámaras de televisión a José María Pazos dándole clase a Ramiro Viáfara (…)”.
Y nos preguntamos aquí, ¿porqué tanto odio?...
En aras de responder a la pregunta, en una primera aproximación podemos observar que Javier Hernández Bonnet ha demostrado en sus comentarios una permanente defensa a ultranza de jugadores y técnicos de origen paisa, llámense Ángel, Aristizábal, ‘Bolillo’ Gómez o Juan José Peláez. Con preferencias por los de Atlético Nacional, cuyo jugador juvenil Cardona, lesionado antes del mundial, el periodista no ha dejado de añorar y reclamar frente a cualquier error de los jugadores de nuestro victorioso equipo.
Igual que Wbeimar Muñoz acusó recientemente a Eduardo Lara por promover la venta de jugadores desde nuestra selección de fútbol de mayores, y, sobre todo, por el no llamado a las selecciones juveniles de un mayor número de antioqueños; del mismo modo Javier Hernández objeta hoy que Viáfara no sea paisa.
En caso contrario – es decir, que el cuerpo técnico fuese de origen paisa –, pueden estar seguros de tanto Muñoz como Hernández no sólo hubiesen sido indulgentes, sino cómplices de cualquier culpa o denuncia contra ellos, por evidente que esta fuera.
Con ese sesgo impositivo, arrasador y rosquero, han manejado los paisas el Estado, la guerra, el narcotráfico, la industria nacional o el fútbol. Nefasta para Colombia ha sido la chabacanería, la violencia, el latifundismo y la religiosidad que la cultura paisa ha dejado en la historia nacional.
Aunque no dudo de las múltiples buenas personas de origen paisa que habitan nuestro país, algo no anda bien en una sociedad que ha atiborrado de sicariato, oraciones y muerte nuestro país.
Por último, y como prueba del carácter tendencioso de las infames aseveraciones de Hernández, nótese su comentario cuando Cataño, jugador antioqueño, coloca un pase a Cuero, jugador valluno: “Cataño pone a jugar a los jugadores afrodescendientes del equipo colombiano”.
¿Porqué esa diferenciación entre afrodescendientes y colombianos?. ¿Porqué no se le ocurre decir ‘jugadores paisas del equipo colombiano’?. ¿Monopolizan acaso los paisas la identidad nacional?...
Y claro, Viáfara es negro, no pertenece a la “raza paisa”, igual que la mayoría de los colombianos.
Arq. Pedro Gambetta
